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LOS EMPRESARIOS NO CUMPLEN


“Cuanto más festejados son los vencedores, más castigados son los vencidos, como si la felicidad de unos fuera el revés exacto de la desgracia de otros”

Georges Perec[1]


1. El dogma

Penoso el ceño fruncido de los economistas ortodoxos en la televisión. En cada entrevista y con la misma cadencia religiosa repiten la letanía, como si dijeran algo serio, algo que pudiese demostrarse empíricamente, como si imitar los gestos de la sabiduría implicara ser sabio: “1. Hay que reducir los impuestos a los empresarios, 2. Hay que reducir el déficit fiscal, 3. Hay que impulsar el libre comercio, 4. Hay que crear el clima adecuado para que la empresa realice negocios, y como consecuencia de todo ello se generará empleo”.

Las medidas de ajuste impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a varios gobiernos en América Latina se justifican en ese equívoco: los empresarios cumplen con la “función social” de generar empleo.


A pesar de la circunspección de los economistas, la experiencia reciente demostró con creces que esa receta fondomonetarista aplicada a cada “enfermo” sin diferenciar sus particularidades solo puede terminar en desastre (recordar en los noventa los casos de Rusia, Ecuador, Argentina, Bolivia, Venezuela, por citar solo algunos, y más recientemente Grecia (Febbro, 2018)). Por ello se vuelve necesario discutir punto por punto la letanía. Luego vale concentrarse en la hipótesis de la creación empresarial del empleo.


  1. En el marco del capitalismo los impuestos cumplen la función de extraer recursos de los que más tienen para aliviar en algo a los empobrecidos por la propia lógica del sistema. Eliminarlos, reducirlos o perdonar las deudas a quienes deben al Estado abre un hueco en su presupuesto, pues se reduce una de sus principales fuentes de ingreso. Las medidas tomadas por el gobierno ecuatoriano en los últimos meses tienen como función el incremento artificial del déficit fiscal con el fin de utilizar dicho déficit como instrumento para manipular las cuentas públicas y la política económica en general. Si el Estado tiene más gastos que ingresos, dicen los sesudos economistas, entonces se justifica reducir los gastos y endeudar más al país. Es como producir artificialmente al enfermo antes de aplicarle la receta.

  2. Reducir el déficit fiscal implica reducir gastos para que se adecúen al nivel de ingresos que los empresarios concedan al sector público en la nueva coyuntura. La reducción del gasto implica una retirada del Estado de la vida del país, eso significa afectar su capacidad operativa mediante el despido masivo de personal que abona al desempleo y subempleo. Pero también impacta en los servicios públicos, pues la salud, la educación y demás servicios sociales sienten fuertemente la carencia de fondos y personal, se deterioran y deterioran la calidad de vida de la población, tal como lo vivió el Ecuador en la década del noventa. Como no pueden devaluar los salarios gracias a la dolarización, entonces devaluarán la vida de ecuatorianos y ecuatorianas, a través del deterioro progresivo de las prestaciones sociales y servicios estatales.

  3. Esta es una crisis autoproducida, y toda la política pública anunciada por los empresarios abona a la misma. El tratado de libre comercio con los Estados Unidos, es solo un ejemplo de ello: abrir las fronteras en el contexto de una guerra comercial entre China y Estados Unidos (La Izquierda Diario, 2018b), configura uno de los peores escenarios posibles, no solo porque en este contexto se profundiza la asimetría productiva, comercial y tecnológica entre quienes abren las fronteras (en desventaja) y quienes las cierran (con ventaja); sino porque la apertura perjudica al productor nacional y lo conduce a la quiebra, dado que se obliga a competir a pequeñas y medianas empresas nacionales (con estructuras de costos dolarizadas), con productores extranjeros que tienen ventajas cambiarias, de capital y tecnología. El resultado: arrasar con la poca producción industrial que nos queda, como ya ocurre en la Argentina, donde miles de trabajadores han perdido el empleo por el fracaso de la industria nacional frente a la apertura comercial. Solo en los últimos seis meses se han perdido cien mil puestos de trabajo, principalmente en la industria, la construcción y el sector público (La Izquierda Diario, 2018a). Los productores nacionales, orgullo de la Argentina industrializada, se han convertido en importadores y comerciantes (Cufré, 2018).

  4. Todo el esfuerzo que nos piden hacer: las afectaciones sociales, el sacrificio de los productores nacionales, la pérdida del patrimonio social vía privatizaciones, la pérdida de soberanía nacional al crear bases militares extranjeras y la cesión de la política pública al FMI, todo se justifica por la supuesta posibilidad de los empresarios de generar puestos de trabajo. Esta argumentación no se sostiene, pues los empresarios no crean empleo suficiente y de calidad hoy, ni lo crearán en el futuro. A demostrar esto dedicaremos las siguientes líneas.

2. La teoría

Ecuador se caracteriza por tener subempleo estructural (Larrea, 2006), esto significa que más de la mitad de la población no tienen un empleo adecuado porque los empresarios no “generan” suficiente y los disponibles son de mala calidad.

Estar subempleado significa cumplir una o varias de las siguientes condiciones:

  1. No tener un salario suficiente para satisfacer las necesidades;

  2. Jornada laboral menor a la legal (8 horas) y/o

  3. No estar disponible para trabajar más horas debido a factores que escapan a la voluntad del/la trabajadora, por ejemplo: a) Trabajadores muy cansados al final de la jornada para seguir laborando; b) Mujeres con doble jornada laboral o que deben cuidar a niños, ancianos, u otras personas con necesidades especiales o c) Trabajadores que no logran conseguir otro empleo.

El subempleo en Ecuador es estructural, lo que significa que no obedece a una coyuntura política, a un determinado “clima de negocios”, o la mera voluntad de un gobierno, sino que responde a relaciones socioeconómicas constituidas históricamente, moldeadas por su pasado colonial y su ubicación actual en el mercado internacional donde compite en desventaja.


Esta estructura caracterizada como primario exportadora implica que los ejes de acumulación de capital pertenecen al sector extractivo y emplean a una porción mínima de trabajadores[2]; hay una industria escasamente desarrollada y con pocas posibilidades de desarrollarse por el retraso tecnológico, la escasa competitividad de los empresarios nacionales y las estructuras de costo no vulnerables en dolarización; y finalmente un sector servicios que concentra a la población trabajadora en condiciones de suma precariedad.


En dichas condiciones la lógica del empresario se impone en detrimento de los intereses de la mayoría de la población nacional: su norte no es crear empleo, el empleo es solo un efecto colateral a su razón de ser que es incrementar sin límites sus ganancias. Si contratando y explotando trabajadores logran ganar más, eventualmente “ofertan” puestos de trabajo. Pero si es más lucrativo especular con los precios, importar y comercializar bienes extranjeros, invertir en finanzas, comprar bonos del estado, o sacar sus ganancias a paraísos fiscales, entonces lo hacen sin ningún compromiso con la nación de donde surge la riqueza que acumulan.

El principal problema de Ecuador no es que “falta empleo” en abstracto, como si no hubieran responsables: es la actitud de los empresarios que poseen los medios de producción y solo los pone al servicio de la sociedad si esta les ofrece incrementar sin límites su riqueza.


3. Metodología

Para demostrar lo planteado es necesario explicar algunos detalles sobre el cálculo de las cifras de subempleo en Ecuador. El dato publicado por el INEC que supone un nivel de subempleo de 18,3% de la PEA (INEC, marzo 2018), no refleja la realidad del mercado laboral ecuatoriano por las siguientes razones:


  1. Considera como umbral de ingreso adecuado el salario básico unificado (SBU=386 USD), valor que no cubre siquiera las necesidades vitales de los/las trabajadoras. El SBU representa solo el 77% de la Canasta Familiar Vital (498,4 USD), y solo el 53% de la Canasta Familiar Básica (720,53 USD). El salario básico debería ser 23% mayor para cubrir las necesidades vitales y 47% mayor para cubrir las necesidades básicas, y sin embargo en el cálculo del subempleo se lo considera “adecuado”.

  2. La jornada de trabajo inadecuada corresponde a las personas que trabajan menos de 8 horas. Quienes laboran 8 o más horas se clasifican como trabajadores con jornada adecuada, es decir, que el INEC considera “adecuadas” las sobre jornadas de trabajo: a). Cuando no se paga horas extras, b). Cuando se trabaja más de las horas legales para el pago de horas extras y c). En procesos de autoexplotación debido a la dificultad para la satisfacción de las necesidades vitales y básicas.

  3. Por errores tanto en la boleta de recolección de la información de la ENEMDUR[3], como en la elaboración de los indicadores de la variable condición de actividad; no se diferencia de manera adecuada entre deseo y disponibilidad de trabajar más horas para definir si el trabajador está subempleado. Si una persona no desea trabajar más horas, debe considerarse como empleada plena; pero si desea trabajar y no está disponible por cuestiones que escapan a su voluntad debe ser considerada como subempleada. Por ejemplo, a). Mujeres que realizan trabajo de cuidado no remunerado y no tienen tiempo para otro trabajo asalariado, b). Trabajadores/as demasiado cansados por su trabajo principal, c). Trabajadores que no logran encontrar otro trabajo (16.a CIET, 1998). Sin embargo el INEC confunde deseo y disponibilidad y supone que quien no esta disponible en realidad es porque no desea trabajar más, es decir, por voluntad propia, sobreestimando de esta manera el empleo pleno y subestimando el subempleo.

  4. Aprovechando el error anterior el gobierno de Rafael Correa creo una categoría que dividió al subempleo con un fuerte efecto de subestimación. La categoría es “Otro empleo no adecuado”, que incluye a personas que tienen deficiencia de ingresos, deficiencia de horas de trabajo, y que supuestamente “no desean” trabajar más horas para cubrir dichas deficiencias.

  5. Se elimina de las cuentas al trabajo infantil y se considera solo a los trabajadores mayores de 15 años.

Al corregir estos errores en la sintaxis de cálculo de la variable “Condición de actividad” en la ENEMDUR, se puede tener un panorama más cercano a la realidad del mercado laboral ecuatoriano. Para ello es necesario realizar las siguientes operaciones:


  1. Calcular el subempleo con un umbral de ingreso más acorde a la realidad de los trabajadores y sus necesidades. Se propone hacerlo en dos escenarios: con la canasta familiar básica (CFB) y con la canasta familiar vital (CFV).

  2. Incluir entre los subempleados a los trabajadores que laboran más de ocho horas diarias y no cobran horas extras.

  3. Considerar que la causa más probable de no trabajar más horas en personas con necesidades no satisfechas son los límites estructurales o sociales (disponibilidad) y no la falta de voluntad individual (deseo).

  4. Sumar en la categoría subempleo a “Otro empleo no adecuado” y “Trabajo no remunerado”. Al hacerlo se defiende la doble acepción de la categoría subempleo, como indicador de la relación oferta-demanda de trabajo y como aproximación a la medición de la calidad del empleo.

  5. Incluir a los niños y niñas trabajadoras.

Las diferencias entre los datos del INEC y los escenarios que presentamos a continuación se deben principalmente a dos de los cambios realizados: el establecimiento de un umbral de ingreso adecuado más realista, y la anulación de la categoría Otro empleo no adecuado para sumarla al subempleo.


4. Las cifras

Breve caracterización del mercado laboral ecuatoriano

Si solo se sumaran las categorías “subempleo”, “otro empleo no adecuado” y “empleo no remunerado”, manteniendo los demás supuesto de ingresos, horas de trabajo y deseo y disponibilidad, se obtiene un escenario que hemos denominado “INEC”. La denominación obedece a que son las mismas cifras presentadas por el INEC, solo que agregadas bajo la denominación tradicional de Subempleo. En dichas condiciones el empleo adecuado haciende al 41%, el subempleo al 54% y el desempleo al 4%, datos que confirmarían ya la hipótesis del subempleo estructural dado que más de la mitad de la PEA se encuentra en condiciones de empleo no adecuado.


El segundo escenario se construye considerando que el ingreso adecuado es equivalente a la CFV, además se realizan las otras modificaciones metodológicas mencionadas en el acápite anterior. En estas condiciones el subempleo asciende a 71% de la PEA. De los subempleados el 96% son subempleados por ingresos, es decir que ganan menos que lo que se necesita para cubrir la Canasta Familiar Vital. Como consecuencia se devela que tienen trabajo adecuado apenas el 25% de la PEA.


Gráfico 1: Escenarios del mercado aboral según tres hipótesis distintas de ingreso adecuado (SBU, CFV, CFB), Marzo 2018



Gráfico 1: Escenarios del mercado aboral según tres hipótesis distintas de ingreso adecuado (SBU, CFV, CFB), Marzo 2018

CFB= Canasta Familiar Básica

CFV= Canasta Familiar Vital

Fuente: ENEMDUR-INEC, marzo 2018

Elaboración: Propia


En el tercer escenario, con ingreso adecuado igual a la CFB, y con las otras modificaciones metodológicas propuestas, el subempleo asciende al 82% de la PEA, de los cuales el 97% son subempleados por ingresos y no logran cubrir la Canasta Familiar Básica. El trabajo adecuado en este último escenario favorecería solo al 13% de los y las trabajadoras.


Los tres escenarios, con diferencia de magnitud, nos habilitan para afirmar que los empresarios no cumplen con generar empleo, y lo poco que generan no es empleo de calidad.

Que en Ecuador el principal problema sea el subempleo y no el desempleo, no se lo debemos a los empresarios sino a la voluntad de trabajo y esfuerzo de miles de personas que expulsados del aparato productivo formal y de la propiedad sobre los medios de producción, buscan a toda costa sobrevivir creando sus propias alternativas laborales.


Esto se demuestra en la estructura dual del mercado laboral ecuatoriano: por un lado existen 2 millones establecimientos productivos unipersonales (pico de la izquierda, Gráfico 2), personas que tienen que trabajar solas para sobrevivir sin ser empleados por el aparato productivo formal[4], la mayoría no posee capital ni medios de producción propios. Por otro lado, casi un millón y medio de establecimientos que concentran gran número de trabajadores y por ende muestran ser empresas grandes (pico de la derecha, Gráfico 2), con importante concentración de capital.



Gráfico 2: Trabajadores por unidades productivas clasificadas por su tamaño. Junio de 2017

Fuente: INEC-ENEMDU, junio 2017.

Elaboración: propia.



Ni antes, ni ahora ni en el futuro.

Los grandes empresarios no han creado suficiente empleo ni empleo de calidad hasta hoy, ni lo han hecho en el pasado. Esta estructura del mercado laboral es propia de la historia de los países dependientes, aquellos que acomodan su estructura productiva a los vaivenes del mercado internacional y su competitividad se basa en la sobreexplotación de sus trabajadores (Marini-Ruy, 2008).[5]La precarización y el subempleo en los países dependientes de América Latina, se ha profundizado en las últimas décadas pero no es una novedad, sino una característica histórica de su mercado de trabajo (Antunes, 2009); (de la Garza, 2010).


Los empresarios tampoco generarán empleo en el futuro, por razones relacionadas a su único interés: obtener las mayores ganancias posibles. Individualmente se puede defender que un empresario que proyecta tener buenas ventas (por su precio, calidad y productividad), contratará nuevos trabajadores para ampliar su producción y cubrir la demanda. Sin embargo, este es un juego de suma cero: si un empresario logra captar para sí más ventas, estará restando el volumen de ventas de sus competidores, y por tanto restando trabajo en el mismo nivel que lo “genera” en sus límites privados (Lordon, 2018).


En una economía capitalista solo se puede generar empleo mediante una coyuntura donde la actividad económica (ventas) crezca para todos los productores en su conjunto, de esa manera el trabajo que se crea no se destruye. El empleo creado siempre es el reflejo de una favorable coyuntura económica en términos de un mayor volumen de actividad, y no un limitado conjunto de decisiones personales de los empresarios.


En países dependientes, no obstante, la creación de un mayor volumen de actividad y por tanto de empleo, se encuentra restringida por factores de la estructura económica, y no es posible generarla de manera fácil y coyuntural. En primer lugar la limitada capacidad de consumo del mercado interno impide un incremento rápido de la demanda: el 47% de los trabajadores gana menos del básico, 67% gana menos que la canasta vital y 82% gana menos que la canasta básica (INEC, marzo 2018). La solución de este problema que es ampliar los ingresos de la clase trabajadora, se topa con la resistencia empresarial que no consiente un mejoramiento de las condiciones laborales.


En segundo lugar la estructura de la economía nacional no la define voluntariamente un gobierno, sino que depende de la demanda del sector externo: debemos producir y vender lo que demanda el exterior para asegurar el flujo de divisas (hoy con más urgencia aún, para poder sostener el esquema de dolarización). Por tanto el país está constreñido por la dependencia externa a impulsar la producción de bienes primarios que exige el mercado mundial.


El empleo no lo crea el empresario individual, sino las coyunturas y estructuras favorables a un incremento de la actividad económica. Por ello reducir impuestos a los empresarios, perdonarles deudas o disminuir su costos de producción mediante el sistemático deterioro de las condiciones laborales, en lugar de impulsar una mayor volumen de empleo lo restringe y coarta. El empresario habrá conseguido su ganancia extra con las reducciones otorgadas y no tendrá estímulos para producir más y contratar más trabajadores. El Estado desfinanciado (por no cobrar impuestos) no invierte en la sociedad lo que disminuye la actividad económica pues resta transferencias que favorecen el consumo. De igual manera, un deterioro de las condiciones laborales solo puede disminuir la capacidad de compra de la clase trabajadora y por tanto detener el ritmo de la economía.


La generación de empleo vía políticas que favorecen una coyuntura de alto volumen de actividad, como la practicada por los gobiernos neodesarrollistas, no garantizan sin embargo calidad de empleo y calidad de vida para los trabajadores, puesto que los empresarios, incluso en las mejores condiciones sistémicas para su actividad, buscan maximizar sus ganancias y no dudan en luchar denodadamente por desmejorar las condiciones de trabajo e incrementar la explotación, lo que significa transferencia neta de riqueza de los trabajadores hacia el empresariado por distintos mecanismos.


Las políticas neoliberales crean al enfermo (autoproducen la crisis), aplican una receta fallida justificándola mediante promesas que saben no van a cumplir y finalmente lo despellejan, lo esquilman hasta dejar solo los huesos. Es el capitalismo con cara salvaje, sin embargo el capitalismo de cara amable, tampoco es amigo de los/las trabajadores.


5. Conclusiones

El tipo de política económica aplicada por el gobierno de Lenin Moreno en contubernio con los grupos empresariales más poderosos del país, no puede justificarse a nivel teórico ni empírico por la supuesta “creación de empleo”. Los empresarios no han creado empleo a lo largo de la historia nacional en suficiencia y calidad, ni siquiera en las condiciones más favorables para sus ganancias, como fueron los diez años anteriores de bonanza económica para el país.


Los empresarios no cumplen aunque la sociedad les entregue todo lo que piden. No generan empleo por propia voluntad y tampoco son individualmente capaces de hacerlo, pues la estructura económica nacional en el marco de la ley de la ganancia, hace inviables las inversiones requeridas para ocupar plenamente la oferta nacional de trabajo. El empresariado preferirá siempre invertir en sectores extractivos o especulativos, que han demostrado tener una única virtud: incrementar sus ganancias con el menor esfuerzo, aún a riesgo del deterioro de los recursos naturales, la utilización meramente instrumental de la capacidad humana de producir riqueza, y el deterioro acelerado de las redes de vínculo social.


¿Porqué obedecer entonces una receta que ha demostrado crear la enfermedad, empeorar al enfermo y llevarlo al borde de la agonía?



Bibliografía

16.a CIET. (1998). Resolución concerniente a la medición del subempleo y las situaciones de empleo inadecuado, adoptada en la desimosexta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo.Retrieved from http://www.ilo.org/global/statistics-and-databases/standards-and-guidelines/resolutions-adopted-by-international-conferences-of-labour-statisticians/WCMS_087489/lang--es/index.htm

Antunes, R. (2009). Diez tesis sobre el trabajo del presente (y el futuro del trabajo). In Trabajo, empleo, calificaciones profesionales, relaciones de trabajo e identidades laborales. Vol I.Buenos Aires: CLACSO-CONICET.

Cufré, D. (2018, July 7). Como moscas. Página 122.

de la Garza, E. (2010). Hacia un concepto ampliado de trabajo. Del concepto clásico al no clásico. Barcelona: Anthropos Editorial.

Febbro, E. (2018, May 14). Con cálculos falaces y objetivos incumplibles. Página 12.

La Izquierda Diario. (2018a, June 29). Casi 100.000 puetos de trabajo menos en los últimos 6 meses. La Izquierda Diario.

La Izquierda Diario. (2018b, July 7). China acusa a Estados Unidos de la “mayor guerra comercial” tras entrada en vigor de aranceles. La Izquierda Diario.

Larrea, C. (2006). Hacia una historia ecológica del Ecuador. Propuestas para el debate.Quito: Corporación Editora Nacional.

Lordon, F. (2018). Idea a debatir: “Son las empresas las que crean empleo.” In Atlas de economía crítica. Datos, teorías y argumentos para deconstruir el neoliberalismo. Buenos Aires: Capital Intelectual/ Le Monde diplomatique.

Marini-Ruy, M. (2008). Dialéctica de la dependencia ( 1973 ).América Latina, dependencia y globalización.

Perec, G. (2015). W o el recuerdo de la infancia. Santiago: LOM Ediciones.


Bases de datos

INEC (2017). Encuesta de empleo, subempleo y desempleo urbana y rural Junio 2017. Quito: INEC.

INEC (2018). Encuesta de empleo, subempleo y desempleo urbana y rural Marzo 2018. Quito: INEC.


[1] (Perec, 2015)

[2] Como por ejemplo el sector petróleo y minería donde encuentran trabajo formal apenas el 0,5% de la PEA (INEC, marzo 2018).

[3] Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo Urbano y Rural

[4] Solo 4% de los trabajadores en establecimiento unipersonales son profesionales en libre ejercicio (INEC, marzo 2018).

[5] Una minoría de los trabajadores ubicados en los ejes de acumulación económica (petróleo, minería, agro exportación), cuyos productos no requieren del desarrollo del mercado interno pues se venden en el exterior; un escaso desarrollo industrial y la proliferación de trabajos precarios en el sector servicios con relación débil o indirecta con el capital (comercio minorista, comercio informal, limpieza, reciclaje de desperdicios, etc.).

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