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ANÁLISIS: LEY TROLE 3 ES UN RIESGO PARA EL ECUADOR



El proyecto de Ley enviado a la Asamblea Nacional dista mucho de ser uno de fomento productivo, inversión, empleo y equilibrio fiscal. Asimismo, dista mucho de ser coherente con el programa que ganó las últimas elecciones presidenciales y por el cual votó mayoritariamente el pueblo ecuatoriano, principalmente porque en dicho proyecto de Ley se instrumentaliza la minimización del Estado en la economía, propuesta impulsada por quienes perdieron las elecciones.


El proyecto de Ley tiene tres cuestiones de sumo riesgo para el manejo de la política económica en el Ecuador. Muy al contrario de fortalecer y proveer herramientas que permitan avanzar a un sólido manejo fiscal y monetario, se las debilita o elimina:


a) prohíbe de manera expresa que el BCE pueda adquirir títulos de finanzas, con esto se elimina la herramienta que permite estabilizar las finanzas públicas en épocas de problemas fiscales; vamos a pasar de un uso algo excesivo de esta herramienta al extremo de su eliminación, tiramos el agua sucia con niño dentro;

b) se elimina la atribución del BCE para realizar operaciones de redescuento con el sistema financiero, esto no es otra cosa que eliminar la potestad, que por concepto debe tener cualquier Banco Central, de ser estabilizador de última instancia para cualquier turbulencia financiera; y,

c) por último, y por demás ridículo, se prohíbe la aprobación del Presupuesto General del Estado con déficit primario, un sinsentido que no tiene ningún asidero; los déficits son herramientas de política económica, no hay peor decisión que desechar las herramientas per sé.


La supuesta independencia del BCE, implícita en estos puntos, no hace más reducir al mínimo las herramientas de política económica lo cual pone a la economía ecuatoriana en una grave situación de vulnerabilidad, instrumentalizando además la minimización del Estado en la economía. Basta regresar a ver a Grecia para dimensionar los riesgos que tiene una economía pequeña y abierta al mundo cuando no tiene herramientas de política económica.


Se dice que el proyecto busca el equilibrio fiscal, pero no hay ninguna claridad a este respecto. Se generan una serie de incentivos tributarios, además para la gran empresa, y ninguna medida para fortalecer los ingresos fiscales. Ante esto, no quedará otra opción que hacer recortes fuertes del gasto público que, como ha ocurrido en otras economías, puede tener fuertes impactos negativos en la actividad económica y en la calidad de vida de las personas. Es cierto que hay que buscar un gasto eficiente y hacer recortes donde este no lo sea, pero esto debe hacerse de manera quirúrgica para no afectar la demanda agregada, pues en última instancia termina sufriendo el aparato productivo y la ciudadanía en general. Si bien el Ministro de Finanzas se dio el lujo de emitir dictamen favorable al Proyecto de Ley sin presentar ni una sola cifra sobre el impacto fiscal, es claro que solo el primer año habrá un efecto positivo debido a la remisión y los próximos años será negativo.


Se elimina el techo de endeudamiento público por tres años y bajo algunas condiciones, lo cual es positivo en el escenario actual de la economía ecuatoriana. Sin embargo, esto debería hacerse dentro de un plan integral que fortalezca los equilibrios monetarios y fiscales lo cual lamentablemente no se observa. Se debilitan irresponsablemente las herramientas fiscales y sobre la esfera monetaria, que pasa principalmente por fortalecer Reservas Internacionales para evitar una crisis de liquidez a lo Grecia, no hay absolutamente nada en el Proyecto de Ley. Tal pareciera que se recurrirá al FMI, esperemos que el organismo haya aprendido de la experiencia Griega para no reeditarla en este lado del globo.


Por último, el Proyecto de Ley tiene la idea de que a menores impuestos para la gran empresa y las altas rentas del capital (como dividendos o utilidad en la compra venta de derechos representativos de capital) se destinarán mayores recursos a la inversión productiva y generación de empleo, sobre lo cual no existe evidencia empírica en el país; muy por el contrario, esto solo genera mayores márgenes de rentabilidad para el capital en detrimento del trabajo y de la economía en general. Esto contribuye a la desigualdad y a romper el principio de progresividad que todo sistema tributario que se quiera considerar justo debería observar. En lo tributario, es un Proyecto de Ley pro-rico a todas luces. Un verdadero impulso a la inversión debería considerar los otros factores que afectan las decisiones de inversión y generar incentivos a cambio de corresponsabilidad del sector privado, es decir, que los incentivos estén atados a metas de cumplimiento en la misma inversión y empleo, de tal forma que en algo se garantice la creación de buenos empleos y la mejora en la calidad de vida de todos los ecuatorianos.

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Con el apoyo de la Coalición Flamenca para la Cooperación Norte-Sur 11.11.11.